Prisa para llegar. Prisa para irse. Prisa por hacer. Prisa para dormir. Prisa para comer. Prisa para evitar el rechazo. Prisa por adelgazar. Prisa para amar. Prisa para romper el amor. Prisa por llegar a un futuro que no llegará nunca porque simplemente no existe. Prisa por entender un pasado que no te será revelado con prisa. Prisa, prisa y más prisa.
Encontrar personas que estén ahí, en el momento donde justo están, cuesta. Observar como el viento sacude un árbol haciendo caer sus hojas. Observar un compartir genuino entre dos personas sirviendo de cómplice y testigo. Grandezas simples.
Es común ver personas que sólo habitan en sus mentes… Es como caminar en una autopista donde nada puedes ver, todo ocurre demasiado deprisa. Millones de fragmentos de una vida con prisa, donde se esfuma la esencia, donde no hay tiempo para vivir, para sentir, para pausar, para respirar, para ver, para ser…
Las glándulas adrenales rebosan de cortisol para seguir corriendo hacia lugares que realmente no importan, alimentada por una mente vanidosa que cree saber a donde va y que sólo es presa del miedo. Y cuerpo exhausto, en una vida sin tiempo.

