Nutrición con Emoción

Un lugar para nutrirte...

Menú Cerrar

Autor: Nel Marrero (página 3 de 3)

Alimentos intangibles.

Estate quieta. Cuando quieras saber, estate quieta. Aquiétate aunque te cueste parar. Escucha tú latido, escúchalo latir. Para. Aquiétate. Haz algo que te haga sentir bien, cualquier cosa por boba que parezca, lo simple nunca será absurdo. En el silencio escucharás tu latido y descubrirás que estás viva, ahí en ese palpitar tan simple y brutal a la vez. Ahí, justo ahí, observarás que la vida brota de adentro para afuera y nunca al revés. Imagínate que te encoges y cierras los ojos. Imagínate semilla, vulnerable y llena de vida. Respira y siente que el secreto está ahí, en lo más profundo de ti. Todo está bien, siempre que puedas volver a ti, a ese lugar. Tu puerto está en ti después de cualquier naufragio. Sumérgete en agua salada, abre los ojos bajo el mar y observa. Si hay lágrimas, regálaselas al mar.

Simplemente sé, no pienses, sólo sé y empezarán a llegar respuestas en forma de susurro. Si vuelves a perderte, sólo para, aquiétate y ve hacia dentro, respira y estate justo ahí, donde necesites y el tiempo que necesites.

No, nunca te vas a perder, a menos que no quieras parar y volver a tu latido. Luego saldrás a comerte el mundo, por que cuando sabemos que todo vuelve a comenzar una vez bajamos el sonido del ruido, ya no nos volvemos a perder, pues ya sabemos donde se encuentra la llave.

¿Dieta o re-educación?.

Decidir ponerse a “dieta” no funciona.

Cuando sigo unas indicaciones estrictas en donde el mensaje es: “no comas ésto o lo otro, porque vas a engordar y jamás vas a adelgazar…” a cualquier persona se le va cerrando el diafragma, las ganas, la vida…Y es ahí, que de forma natural soltamos ese propósito, que así, desde luego no tiene sentido.

Todos los seres humanos nacemos y buscamos el placer: comer es uno de ellos, entre otros tantos.

La palabra DIETA tiene una connotación muy limitante, cuando la escuchamos inevitablemente nos suena a restricción, ausencia de libertad en el ARTE del comer.

No podemos prescindir del alimento, estamos codeados con la comida desde que abrimos los ojos en esta vida, por lo tanto la relación con la alimentación es un lazo vital e importante para todos nosotros.

“Ponerse a dieta” tiene carácter temporal. Cambiar mis hábitos en la alimentación, sí va a ser perdurable en el tiempo, menos restrictivo y por supuesto más placentero.

Como cualquier cambio de hábito lleva su tiempo. Reeducar este aspecto en nuestra vida es fundamental pues nos garantiza salud. Salud que nos permitirá estar más disponibles ante la vida, sentirnos mejor con nosotros, ligeros, cuidados, con la sensación de satisfacción y responsabilidad de nuestro cuerpo, desde adentro hacia afuera y no al revés.

La “dieta” opera en ese orden, de afuera hacia dentro, marcada por la prisa, la búsqueda del cuerpo esbelto, el milagro, por esa razón es temporal. La dieta huye de la comprensión y ama el camino fácil. La reeducación sin embargo, no entiende de prisa, de temporadas, ni de sometimientos estrictos.

La vida es un constante fluir de acontecimientos, y mantenernos rígidos sin comprender nuestro funcionamiento, nos brinda mucho cansancio. Comprender nuestra vulnerabilidad como seres humanos y entender que el “cómo” nos alimentamos también tiene que ver con “cómo” nos sentimos en cada momento, nos ayuda a tener una relación libre de conflictos con la comida, convirtiéndose ésta en una fuente de placer libre de culpas.

La salud debemos de atenderla todos los días, no por temporadas, ni cumpliendo estereotipos marcados por el termómetro. La salud no es algo temporal y está en ti brindártela o no.

Y tú, ¿eliges dieta o reeducación?

Si eliges la segunda, me encantará acompañarte >>aquí<< .